Al fin la alegría!


1.


Con alegría, siempre con alegría…


¡Sí se puede! … claro que se puede, vivimos tiempos en que los sacrificados hombres de nuestro campo están decididos a pagar con alegría el impuesto a las ganancias. Al fin se ha recuperado la república del avance de los bárbaros peronistas.


Nuestro nuevo presidente, consustanciado con los valores republicanos, se muestra como un hombre ejecutivo, decidido a salvar la república de la barbarie. No hay tiempo que perder, mejor gobernar por decreto por tres meses y que los malos perdedores no se dediquen a obstruir desde el congreso las necesidades y las urgencias del momento.


Señoras y señores, ha comenzado la revolución de la alegría. ¡Por fín!... yo casi no miro televisión, pero una amiga que sí lo hace me cuenta que ha notado que “la gente” está contenta, tan contenta que ya ni ganas de robar. Al menos en el noticiero ya no hay robos. ¡Sí se puede!


¡Con alegría!… siempre es más linda la alegría, pero aunque no nos guste, los humanos a veces también sentimos dolor, rabia, tristeza. Pero siempre es más linda la alegría, y por eso, acompañando los nuevos tiempos de cambio, elijo el humor, la alegría.


Pido disculpas si este humor, esta alegría, contienen altas dosis de ironía, pero el que avisa no traiciona. Es que para hablar en serio, habría que decir que los relatos, las demagogias, no son de derechas ni de izquierdas, son modos de la gestión política. A veces se pasan de mambo y los relatos se alejan mucho de la realidad, y otras veces están más cercanos, pero son siempre relatos.


Los relatos, las palabras, se acomodan según pa´ donde vaya el viento y quien sea el que relata. Porque los que hoy están salvando la república de la barbarie, cuando estaban en la oposición decían que el Banco Central tenía que ser independiente del gobierno de turno. Pero como son "cambiemos", al acceder al gobierno quieren elegir a alguien que siga sus políticas, lo cual es entendible, pero no compatible con lo que decían cuando eran oposición.


Ni hablar de las cosas que se hubiesen dicho si la señora Cristina designaba jueces de la corte suprema “en comisión”. O la misteriosa transmutación de la palabra “devaluación”, que por arte de magia –o sin magia-, se ha transformado en “sinceramiento”. Palabras y más palabras, relatos con diferentes colores, pero relatos al fin.




2.


Aclaro que no es intención de este texto elegir entre el relato de “Mauricio” o el de “Cristina”, sino intentar aportar una mirada, mi mirada, sobre las políticas del momento. Según los gustos y simpatías de cada uno, habrá un relato que resulte más atractivo que otro, pero son ambos relatos.


Tampoco creo que sea momento para insistir en los personajes, ya lo decía Perón: "Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes".


Las sociedades, el mundo, se mueven a ritmos diferentes a los que proponen sus dirigentes. A veces los dirigentes están "a tiempo", otras veces se adelantan, y hay veces en que tristemente retrasan.


Incluso la misma persona puede tener pensamientos de vanguardia en algunos aspectos, y francamente reaccionarios en otros. Porque los dirigentes -aunque pretendan disimularlo-, también son seres humanos, imperfectos, complejos, como lo es esta misteriosa cosa que es la condición humana.


La idea de este texto, con humildad, es simplemente compartir algunas ideas que considero oportunas para un mayor "desarrollo" de la "patria".




3.


Desarrollo, patria…


Digo "patria", porque si bien las palabras son palabras y poco importan al lado de la magnitud de los hechos y realidades, soy de creer que la condición humana es también lenguaje. Es el lenguaje lo que nos hace humanos, a diferencia de nuestros otros compañeros del reino animal.


Y la palabra “patria”, para algunos humanos puede tener un profundo significado, y para otros pasar desapercibida. Y esto también nos hace humanos en nuestras diferencias, la importancia o el olvido que le damos a ciertas palabras.


Nuestro presidente, al jurar ante la asamblea legislativa, no lo hizo al modo tradicional por "Dios, la patria y los santos evangelios", sino simplemente por Dios y los Santos Evangelios. Y en lugar de “desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente de la Nación” habló de “desempeñar con lealtad y honestidad”. Se olvidó -o no eligió- mencionar las palabras “patria” y “patriotismo”.


Depende el diario que se lea, el olvido puede ser un simple detalle de color, o algo más profundo, una visión del mundo en que no hay patria, no es algo que merezca construirse.


Yo prefiero creer en la buena fe del presidente, y no pensar que se ha olvidado de la patria, sino simplemente de mencionarla.


La otra palabra, "desarrollo", sí es una palabra que le gusta mucho al presidente y su gente.


Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro del interior, e ideólogo del primer tramo del gobierno de Frondizi, para sintetizar de que se trataban las políticas de desarrollo de aquel momento, tenía la fórmula CARNE + PETROLEO = ACERO + INDUSTRIAS QUIMICAS.


Frigerio abuelo, con esta fórmula, lo que quería decir era que los dólares que venían con las exportaciones tradicionales de la Argentina como ser la carne, sumado al ahorro de divisas que debía provocar el autoabastecimiento petrolero, en conjunto deberían financiar el desarrollo de industrias de base como la siderurgia y la petroquímica, claves en ese momento para sostener una política de desarrollo industrial.


Hoy podría decirse “granos” en lugar de “carne”, y sería parecida la historia. Es que al margen de discursos y palabras, uno de los temas de política real y concreta de estos días es la eliminación de las retenciones al campo –con excepción de la soja-.


El Frigerio original, cuando proponía la fórmula que proponía, entendía que el desafío para el desarrollo de un país como el nuestro, era como compatibilizar un campo competitivo –pero que genera pocos puestos de trabajo-, con una industria menos competitiva, pero que genera más puestos de trabajo.


Los estados nacionales que tienen políticas de desarrollo, las definen en función de sus características e intereses particulares, y es así como en la actualidad por ejemplo en Europa los sectores más competitivos ( industria + servicios ) subsidian al agro, que es un sector menos competitivo.


En la Argentina es distinta la ecuación, el sector más competitivo es el agro, que muchas veces subsidia a la industria. La competitividad del campo no es mérito del laburo a destajo del chacarero, que probablemente se esfuerza igual que el chacarero francés, sino que es un milagro de la naturaleza, las capacidades diferenciales de nuestra tierra, la bendita pampa húmeda.


Federico Pinedo abuelo, ministro de gobiernos conservadores en la década del ´30 y abuelo del actual presidente provisional del senado, decía que en la Argentina producir un kilo de carne cuesta ocho veces menos que producirlo en Francia. Es la tierra, no es el laburo del chacarero, que se rompe el lomo igual que el chacarero de Kuala Lumpur, Francia o Singapur.


Las retenciones, al igual que el mal llamado “cepo”, en realidad son tipos de cambio diferenciados, que buscan establecer un tipo de cambio para cada sector de la economía, con el objetivo de administrar esos dólares que siempre faltan para el desarrollo. Se trata de una política con intención “desarrollista”.


Al margen de lo errático y desacertado de muchas políticas del gobierno que se fue, y que probablemente las retenciones así como estaban no eran la mejor herramienta para el momento actual, lo que aún está por verse es que proponen los nuevos gobernantes como instancia superadora en pos del desarrollo.


Digo, porque todo es cuestión de palabras, pero si el presidente Mauricio se propone ser respetuoso con la palabra “desarrollo”, habrá que estar atentos para ver que políticas activas se propone. Porque sino los malpensados vamos a creer que el día que en el colegio le explicaron las diferencias entre “neoliberalismo” y “desarrollo”, el alumno Mauricio faltó a la clase.


Pagar impuestos a las ganancias hace a una sociedad más justa, más equilibrada, donde los que más tienen aportan a los que menos. Pero según mis pobres conocimientos de economía, me pa´ que no es específicamente una política activa de desarrollo.


Esperemos y confiemos, que la palabra “desarrollo” no se le empiece a olvidar al presidente como la palabra “patria”. Que son palabras, pura palabras nomás.


Y cuando se dice "pobreza cero", ahí ya son dos las palabras. La combinación de una con la otra parece una extraña alquimia. Pero como siempre es linda la alegría, vamos a confiar que la magia sigue siendo posible. Que el capitalismo y la historia del hombre no tienen la historia que tienen y lo nuevo por fin ha llegado. Que son realmente alquimistas y han descubierto nuevas recetas mágicas.


Porque hasta ahora, según mis pobres conocimientos de economía, cada vez que hubo una fuerte "devaluación" -o "sinceramiento"-, eso representó una fuerte caída del poder adquisitivo de los salarios de los laburantes y más pobreza, no menos.


Pero "devaluación", "cepo", "sinceramiento" son palabras, puras palabras nomás. Lo hermoso del momento es que al fin la alegría...


Andrés Lewin



PD... Quien tenga ganas, sugiero verse esta entrevista de antes de las elecciones... https://www.youtube.com/watch?v=lhqBSWuheM8


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