Churros


Buscando la siguiente posición cómoda para darnos un abrazo, me decís que si un día me canso, puedo mandarte a freír churros. Pero no quiero eso, para qué freír churros, si no me gustan, salvo que tengan abundante dulce de leche y entonces sí, que se frían los churros nomás. Aunque no quiero mandarte a ningún lado, quiero seguir acá, con vos, entrelazados, incómodos, mi brazo que se me duerme, el sillón que se hunde, la música que hay que levantarse para cambiar el disco.


Quiero seguir acá, con vos, no te voy a mandar a ningún lado, si te conozco, sé de tu torpeza, sé que sos absolutamente incapaz, no hay forma, ni siquiera que se confabulen todos y cada uno de los astros, no hay forma que vos sepas freír ni un sólo churro. Y además es imposible que me canse, soy un hombre poderoso, que gracias a tu octavo abrazo del día, empieza a creer en los astros, en las confabulaciones, en que el universo cada tanto se ocupa de nosotros. Y no insistas con los churros, yo soy churro, el más churro entre todos los churros, y vos sos churra, hermosamente churra entre todas las churrerías de este mundo.


No, no y por tercera vez no, te digo que no, que no hay modo que me canse, si vos sos a quien vengo esperando, sos la parte que me falta, sos como el brazo este que se me duerme, sos lo que me completa y hace tanto vengo buscando.


Sí, y otra vez sí, te repito que quiero seguir acá, con vos, que el tiempo nos congele, que esto sea para siempre, que siempre seamos este instante, incómodo, deseante.


No, no, y por última vez no, que no seas vos la que se levante, a mí me toca pero ni ganas tengo, ya sé que está sonando el timbre, debe ser la vecina que le pedí que nos compre unas facturas, un par de vigilantes, cuatro medialunas y dos o tres churros con abundante dulce de leche.


Andrés Lewin



Nota al pie: ¿Qué se escribe? ¿cuales son los temas? ¿lo que uno escribió en un momento determinado del año aquel sigue siendo un texto vivo? ... Y siguen las preguntas, ¿es el enamoramiento un camino hacia el amor? A veces sí, a veces no. Muchas mas veces que no de las que si. Pero de lo que sí estoy seguro es de que las palabras, tengan o no tengan dulce de leche, son siempre palabras. Y hay veces que si se las repite, se las repite... amor, amor, amor.

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