MIS LIBROS

 

El ruido de los rios

Editorial En el aura del sauce (2011)

Dice Osvaldo Bossi en la contratapa: El rumor de las palabras y el rumor de la vida, en la poesía de Andrés Lewin son, si no me equivoco, inseparables (...) sus poemas parecen responder a una necesidad interior, un deseo de participar en las cosas del mundo donde el sentido de belleza también sea una forma, responsable y sensible, de participación en la realidad. A través de esta mirada, el Sur (el continente latinoamericano) se vuelve el eje de sus reflexiones, de las anécdotas y personajes que, de un modo entrañable, recorren las páginas de este libro.  

Dice Tom Maver: Para oír el ruido de los ríos, primero hay que acercarse (…) acercarse a ese lugar de donde viene el ruido acompasado, la voz de estos poemas (…) una voz que se hermana con los personajes, como si dijera: “Éste es el ruido de los míos”(…) pero no hay que dejar de prestar atención al trabajo de fondo que hace de este libro algo que escapa a lo cotidiano por ser de otro orden, y que, en definitiva, hace que esto no sean crónicas sino poemas. 

 

Dice Patricio Foglia: Según Eduardo Galeano, quién escribe lo hace para juntar sus pedazos. Durante nuestra infancia, nos enseñan a divorciar el alma del cuerpo, y también, la razón del corazón. Frente a esto, Galeano nos recuerda a los pescadores de la costa colombiana. Al parecer, fueron ellos quienes inventaron la palabra sentipensante, y con esa palabra buscan definir al lenguaje que desea decir la completa verdad. El ruido de los ríos bien podría formar parte de ese lenguaje mítico que soñaron esos pescadores colombianos. 

 

Más sobre el libro:

Reseña completa por Osvaldo Bossi

Reseña completa por Tom Maver

Reseña completa por Patricio Foglia

La vida suspendida

Editorial En el aura del sauce (2013)

 

Dice Jorge Nuñez en la contratapa: Andrés Lewin, desde su casa, en El Abasto, apunta la mano hacia la noche (como si la mano entrara en un guante) y señala un rumbo. Ahora sí, escribe. Resulta imposible sustraernos a este movimiento con el que inicia el fascinante tour poético, "al fin y al cabo somos animales buscando lugares" como él dice (...) Personajes, sacados con gran destreza estilística desde el fondo de las costumbres, que empiezan a encenderse hasta cobrar nitidez (...) Es fácil reconocemos en cualquiera: Julio, Burbuja, Paola, Walter, Ignacio... Somos la misma luz, calma en apariencia, pero emanada desde una feroz guerra íntima.

 

Dice Mariana Chami: ¿Esa tarde o aquella mañana? ¿Acá cerca o más lejos? Espacio y tiempo, en este libro, no importan. Porque es aquí, allá y en todos lados donde la vida sin más queda suspendida (...) Un pibito limpia los vidrios. Pausa. Un hombre abraza a su hijo. Pausa. Pirri hace un foul. Pausa. Amato Garrafa habla al micrófono. Pausa. Edelmiro corta naranja por naranja. Pausa. El vendedor de panchos un día se ilumina. Pausa. El regalador de sonrisas camina por los bosques de eucaliptus. Pausa. Manolo compra choclos. Pausa. Y otra pausa y otra más.

 

Dice Jorge D´Alessandro: Los personajes de los textos no son extraordinarios. Son  personas que venden panchos, limpian vidrios, son amigos, perros o vagabundos. Pero con alguna palabra, acción o reflexión cambian y hacen del mundo un lugar mejor (aunque sea por el breve instante que dura cada poema). Y ahí está Lewin para retratarlos (...) Cada poema es un cristal mágico que hace aparecer en cuerpo y alma a estos personajes y su sabiduría en cualquier esquina.

 

Más sobre el libro:

Reseña completa por Mariana Chami

Reseña completa por Jorge D´Alessandro

Ilustración de portada:
Adro Tenembaum.
Ilustración de portada:
Don Susque
Sinfonía de los pájaros

Editorial En el aura del sauce (2015)

Ilustraciones por Adro Tenembaum

 

Dice Diego Materyn en la contratapa: A contramano de su época, los valientes poemas de este libro no sólo ignoran el afán materialista, sino las precauciones y las posturas cínicas de tanta literatura que teme ser tachada de cursi, de liviana, de simple, de fácil, de ingenua o de romántica. Andrés Lewin asume los riesgos y se lanza de lleno, por tercera vez, a una fuerte apuesta ética que tiene la desacralización como técnica, la simplicidad como norte y el contacto humano como meta última (…) cada poema es una refrescante gota de cosilla simple, acompañada por los levísimos dibujos de Adro Tenembaum que airean las páginas.

 

Dice Juan Pablo Bonino: El autor dice: “…ver es tan distinto de mirar…”. Una mínima diferencia que se vuelve una poética de ese momento que no pasa y que propone una apertura hacia otro tipo de percepción: es la contemplación de la naturaleza, atravesada por una pupila urbana que sólo se detiene, para, como dice un poema: “…parar el mundo…” (...) El libro de Andrés es nostálgico en la medida en que pueden empezar a sentirse aguijonazos de la finitud, pero vale la pena leerlo porque está lleno de secretos, que los dibujos de Adro Tenembaum invitan a conocer, pero bien deciden guardar.

 

Más sobre el libro:

Reseña completa por Juan Pablo Bonino

Ilustración de portada:
Adro Tenembaum.