En la India pasan cosas

En la India pasan cosas.


Se trata de un lugar de gente extraña, donde lo posible e imposible son posibles.


Lo primero será comprobar la inutilidad de pretender en pocos días entender de qué se trata.

Sacando al turista de lo obvio, no hay 2 personas que vayan a los mismos lugares. Uno escucha y cree que todo vale la pena, se pone a hacer cuentas y llega a la conclusión que para más o menos saber qué es la India, con uno o dos años de viaje quizás se esté cerca.

No es el caso, así que van las disculpas por los comentarios apresurados, o que poco tengan que ver con la realidad verdadera.


Lo que sigue es sólo una muestra de lo que las habladurías dicen que puede sucederte, o si se quiere, puede tomarse también por un humilde intento de describir lo posible, e imposible, acerca de la India de las contradicciones, a la que por momentos dan ganas de abrazarla, y al rato de pegarle una buena trompada en la cara. Y que le duela.


Cuentan las habladurías que es posible, y probable, que al llegar uno camine por ese amontonadero de gente que le dicen Old Delhi, y mientras uno intenta no volverse loco y dejarse llevar, sin ser atropellado por una vaca, bicicleta o el carrito del lechero, y cuando no se entiende bien donde se está, puede suceder que se tenga un instante de lucidez y uno se tome 5 minutos y La Virginia es el Té.

Aunque no sea La Virginia y el té venga con leche. Es que los indios toman té, y bienvenido a la India, que se van a tomar más litros de té que en 30 años de vida.


Puede pasar que ahí lo veas al "Chai-walla" (lease chai=té y walla=muchacho, o bien "muchacho del té") mezclar sus brebajes y servirte el té en su carrito en medio de la calle.

Te van a pasar 2 cosas, una será creer que en la India el té es algo mágico, para después comprobar que los hay buenos y no tanto, y lo segundo será darte cuenta que sos un extraño, lo vas a ser y te van a mirar más de lo acostumbrado. Y cuando hablo de mirar digo fijo, y a la cara.Y cuando digo más de lo acostumbrado, digo siempre. O casi.


Así como en Argentina sólo se necesitan formar los dedos de determinada forma para que te sirvan un café expreso, en la India con decir Chai te va a tocar un té con leche, aunque Chai sólo quiere decir té y pueden existir otras variedades, como el té con limón y jengibre. Eso sí, el té es dulce o no es. Uno supone que el preguntar cuantas cucharas de azucar es una costumbre moderna que aún no llegó a la India.

Algún Baba (lease sabio) te va a explicar que el té con leche tiene el color de la piel, y que eso ayuda a sincronizarse con lo interior, o algo así, porque el ingles que puede hablar el Baba en el templo hindú no es precisamente lo que uno creía que es el idioma inglés (intentar entender a un indio hablando ingles requiere de un esfuerzo mental al que no siempre uno está dispuesto).


Te va a pasar comprobar que los indios no tienen ni idea que existe algo que se llama Argentina. Los pocos a los que no les resulta tan extraña la palabra, saben que es un lugar donde se juega al futbol. Y sólo algunos te van a sacar una sonrisa con sólo pronunciar a Maradona.

Estará el que te cuente que su primer televisor lo estrenó en el Mundial 86, y era cuestión de sacar la tele a la calle que la gente se juntaba por la magia del 10. También el que muy serio te explique que sin Maradona, Argentina no hubiese sido campeón. Y si tenés suerte, puede ser que te cruces con el controlador de la torre aerea, fanático de "lawn tennis", que te traiga a la memoria a la gran Gabriela Sabatini. Ahí sí que no podés evitar ser feliz por 2 segundos.

Claro, también estará el que piense que Argentina es parte de Rusia, y cuando le digas "South America", te conteste ... ahhhhhhh, South Africa... and your language is Russian.... (se agradece a los lectores que imaginen el tono indio para figurarse lo anterior).


Vas a comprobar que a la India todavía no llegó el concepto occidental de lo politicamente correcto, y te vas a acostumbrar a que te hagan las preguntas más extrañas, desde cual es tu sueldo a la tercer pregunta pos-saludo, hasta cual es la moneda en Argentina.

Incluso puede sucederte que un niño te pregunte de que casta sos, y una hermana tuya, con su habitual delicadeza, es probable que le diga que en nuestro país no hay castas, que todos somos seres humanos. El mismo niño, aún sin captar la respuesta, y sólo para saciar su sed de conocimiento, insistirá en preguntar sobre cual es tu dios... No, por supuesto que serás incapaz de resumirle 30 años de incertidumbre existencial. Probablemente no se te ocurra nada mejor que decirle "no god".

Habrás dicho lo correcto ? Poco importa, no olvidarse que uno es un extraño, casi extraterrestre, lo que te convierte en un ser inimputable.


Ya fue dicho, tu color de piel te convierte en algo así como un objeto volador no identificado, y te va a pasar que te miren, pidan sacarse fotos contigo, y hasta puede pasar que a tu hermana le pidan un autografo. También puede ser que se te acerque un adolescente, te dé la mano, y te diga que su hobby es saludar a extranjeros.


Te van a explicar que la India es la democracia más grande del mundo, y no podés dudar que es una democracia, tan real que todo vale. Se siente, se percibe, una convicción profunda de democracia no violenta, si no sería imposible vivir en el caos que se vive y no morir en el intento.

A un occidental como uno le cuesta comprender cómo no se están matando entre todos, o cómo es que se puede caminar sin temor a ser asaltado a cada instante.


Si uno es de convicciones socialistas, debe resigarse a que los indios, a su modo, son capitalistas. Está bien, los hay los que andan desposeidos de toda posesión por propia voluntad, pero en la mayoría de los casos, hasta el tipito que duerme en la calle y su negocio es un carrito, anda orgulloso de su oficio y negocios son negocios. Cuando se levante a la mañana, el tipito se va a afeitar, peinar, emprolijar y será uno más entre los pendientes de la imagen y las cosas. Pocas, pero cosas.


Debe reconocerse que el comercio es una tradición milenaria en una zona históricamente estratégica, y todo se negocia, viene en los genes. El tipito va a hacer un rezo con la primer plata del día, y el temor que uno tiene, es que esta gente extraña, tan acostumbrada a rezarle a cualquier cosa, pronto le rece a esos cachos de cemento y mal gusto que son los Shopping Center. Que ya existen, descolgados, con sus carteles en ingles y los mismos logos conocidos.


A la India le falta Rocanrol, vieja.

Un John Lennon le vendría muy bien a esa sociedad conservadora, donde el tema de conversación de los jovenes es si tal o cual se casó por amor o por arreglo. Con humor machista, al menos debe reconocerse algo de justicia en esos casamientos arreglados, donde la familia de la mujer debe pagarle al novio para casar a la nena. Y puede pasar, me han contado de casos, donde la familia del novio considera insuficiente la propuesta, y eso que las indias solteras no son tan fuleras, sólo se les complica cuando engordan en la vida escondida de las amas de casa.


En la India, uno se dará cuenta que es un bicho de occidente, y que pese a reconocer la insensatez de considerar un nuevo ciclo el recuerdo del corte al niño Jesús, uno igual quiera festejar el año nuevo cristiano y las únicas opciones sean el hotel más caro, o fiestas donde sólo se aceptan parejas.

Ni hablar si se quiere tomar una cerveza, lo que puede resultar una odisea que termine por ganarte por cansancio. Resignado, lo más probable es que termines cenando en el restaurante más occidental posible, y así descubrir la locura india del festejo, que consiste en apagar las luces a las doce... prenderlas doce y un segundo... y después... claro, seguir cenando, si a eso se fue.


Y los nenes con los nenes, y las nenas con las nenas. Y si digo nenes con nenes, hablo de ver por la calle hombres de la mano, o abrazados.

Quizás sea por la falta de niñas hasta los casorios, quien sabe.


Muy seguido pasará que uno se sienta absorbido por el caos, y en esos momentos es cuando suele aparecer un indio buena gente. Es que negocios son negocios, y la viveza no es sólo criolla, y cuando el "Ricksha-Walla" te quiera cobrar el triple por portación de cara, es probable que aparezca otro indio que negocie por tí la tarifa. Y el mismo "Ricksha-Walla", si se lo saca de la pelea por el precio, quizás te ayude a encontrar la parada del omnibus, discretamente escondida en un lugar imposible.

Puede ser también que andes por un pueblo, te cruzes con el Chai-Walla que hablaste por la tarde, recuerde tu cara y te invite con un chai en el puesto de otro Chai-Walla, porque el suyo ya cerró.


Quizas en algún lado te pase sentirte en otro país, sentir que no es la India, que por ejemplo estás en el Tibet, la tierra de los budistas que siguen las enseñanzas del Dalai Lama.

Y puede ser que conozcas un par de pibes tibetanos, que a los 20 años han dejado atras familia y pasado, y han peregrinado un mes por los himalayas, durmiendo en cuevas por el día, caminando en la nieve por las noches, esquivando balas chinas y cadáveres de compatriotas tibetanos.

Los niños te van a contar que están terminando la primaria, aprendiendo su idioma y el ingles, que uno quiere ser maestro y el otro psicólogo, que el problema es con el gobierno chino, no con su pueblo.

Te vas a enterar que los tibetanos, cuando los chinos los están torturando, rezan y se compadecen del sufrimiento en el alma de sus torturadores.

No, por supuesto que tu mundo no puede ser el mismo que era después de conocer esos pibes, sus historias, sus sonrisas, o las carcajadas del Dalai Lama arreglando relojes.


Y si anduviste por el Little Tibet, vas a querer volver a la India real y sus mil religiones, mil idiomas, mil pueblos.

Te vas a enterar que existe una religión que son los Sikhs, que son el colmo de la buena onda, aunque algo en su mirada te haga sospechar que mejor es tenerlos de amigos, que son buena gente, pero que ni se te ocurra joderlos, y sino preguntale a la memoria de Indira Gandhi.

Y si alguien alguna vez te hizo sospechar que la India es el Taj Mahal, no le creas, date una vuelta por el templo dorado de los sikhs y ahí sí vas a percibir la fuerza que puede tener un lugar.

Y si la burocracia no te permite dormir en su templo, a no preocuparse, ya que algún guardia tendrá algún hermano, que seguramente va a tener una pieza, que puede que la tenga a disposición de desconocidos y casi seguro que no pida plata por ello, tan sólo que la recomiendes a tus amigos.


Y si por algún segundo tu mente occidentalizada y perversa se pone a comparar la riqueza del templo dorado con las hipocresias de los techos vaticanos, el comedor comunitario del templo, abierto a cualquiera que pase por ahí, que da de comer estimativamente a 50.000 personas por día, te va a despejar cualquier duda. También puede pasarte que quieras comer y compruebes la dignidad del menú.


Si, dije 50.000 personas por día, lo que no fue dicho es que debe ser el lugar más limpio de la India.

Lo repito, por si acaso alguno de ustedes es gobernante, o tiene intención de serlo, en la India existe un comedor comunitario que gratuitamente le da de comer a 50.000 personas por día, así que por favor no me digan que debemos resignarnos a ver niños con hambre.


Puede sucederte que te sientas parte de una fábula, la del elefante encadenado. De pequeño, en el circo lo atan a una simple estaca. Intenta desatarse una, dos, cien veces.

Es débil, se acostumbra a la prisión . De grande, ni se le ocurre que ya tiene la fuerza de su libertad.

La India es fabulosa, de fábula.

Son tantos elefantes...


Las cadenas puede que te recuerden a Carlitos Marx y su teoría de que la historia ante todo es económica. Porque al fin y al cabo, ni el budismo ni el sijismo hubieran nacido si no fuera como oposición al sistema de castas propio al hinduismo.

En cierta forma, puede decirse que hasta la espiritualidad y las buenas ideas son hijas de un determinado estado socioeconómico. Acaso existiría el budismo si la India siempre hubiese sido una sociedad igualitaria, sin intocables ni brahmanes ?


Y no podés no seguir en las mil religiones, sus creencias, diferencias. Es que son todas distintas, lo único en común es que hay que sacarse las zapatillas al ingresar a sus templos.


Y si seguís con el hinduismo, sabrás que se le reza a lo ríos. No, aunque hagas un esfuerzo mental, no le ves menos lógica que rezarle a cruces o libros.

Y se creman, los cuerpos se creman. Te preguntarás si acaso los hindues no seguirán las enseñanzas del filósofo Julio Grondona, alias "todo pasa". O cómo hacer para no perdonarles cierta desidia por la historia, la memoria, si hasta sus cuerpos son cremados y la existencia es sólo pasajera.

Claro, todo pasa.


Vas a comprobar en la India a un pueblo genéricamente pacífico, no por nada Gandhi está en todos los billetes, el de 5, 10, 20, 50, 100, 500 y hasta en el de 1000 rupees.

Pero el ser humano es humano al fin, y cada tanto la India se ve complicada en algún cacho de muerte. El lío de hoy, y de siempre, es con Pakistán, una frontera en permanente tensión, al borde de la guerra.

Ya fue dicho, los indios suelen ser pacíficos, o algo así, o como hacer para explicar la ceremonia que día a día se celebra en la frontera, donde por un rato se abren las puertas, y unas cuantas miles de personas del lado indio se ponen a cantar y bailar canciones de tinte nacionalista. Los pakistaníes hacen lo mismo, son algunos menos, quizás unos 5.000 - 10.000.


¿Eso es ser pacífico ? Quien escribe no tiene la respuesta, sólo puede decir que es mucho, pero mucho más divertido apreciar un espectaculo de hinchadas al estilo Feliz Domingo que el espectáculo de los fuegos artificiales de la muerte.

Semejante espectáculo puede que te ayude a re-valorizar al deporte como farsa de la guerra. Porque no nos confundamos, aunque ganarle a los ingleses siempre tenga un gusto especial, es mucho más divertido que sea en una cancha de futbol, y no en esa isla.

Es probable, puede suceder, que al volver a tu casa alguna borrachera te acompañe, y sueñes, te imagines, si no será cuestión de mandar a Silvio Soldán a la Franja de Gaza. Quizás cantando, bailando, arreglemos esa historia.

Si, seguro es cosa de borracho.


Te dirán que la India es la tierra del Yoga. Probablemente seas incapaz de afirmarlo, solo verás la palabra en sitios turísticos.

Comprobarás que en la India el inodoro occidental es un invento moderno, aún escaso. Es que los indios viven en posición cagadora, la que se utiliza en las letrinas. Ah, claro, quizas sea que el yoga es parte de sus genes, sus historias.


Puede ser, es probable, que al andar por la India del caos, te sientas algo abrumado y quieras irte a la playa, escaparle a las vacas. Y te tomarás un avión, llegarás a ese pedazo de occidente que le dicen Goa, dirás que no, que es demasiado, seguiras por las rutas, volverás a la India real. Y llegarás a la playa, tranquila, brillante, hermosa. Por supuesto, ahí también te cruzarás con vacas buena onda (y playeras).


No, no hay forma de terminar el relato sin pensar en las vacas, que se extrañan, porque no es lo mismo una vaca sagrada que un asado entre amigos. O sí, quien sabe.

Y las vacas puede que simbolicen lo distinto de la India, un país de pobreza y dignidades, incapaz de caer en la tentación de matarlas.

Y uno, tan débil, tan humano, sabrá que seguirá disfrutando de asados, aunque no podrá dejar de querer a ese pueblo incapaz de esa muerte, aunque sólo sea por costumbre y creencias, algo absurdas, pero no menos que otras invenciones del hombre, tan justiciero, matador y que encima se asombra de un pueblo que cuida a sus vacas.


Namaste ... y Sat Shri Kal .... y Tashi Delek ...(Saludo en Hindi, Punjabi, y Tibetano, respectivamente)


Se pueden ver más fotos, imágenes de lo que se cuenta, en el siguiente link: https://picasaweb.google.com/adlewin/INDIADIC2008ENE2009?authuser=0&feat=directlink


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